
El 28 de enero de 2008, Verónica Fernanda Ruiz de 16 años fue a comprar repuestos para el auto de su papá, en la ciudad de Salvador Mazza. Fue entonces cuando una pandilla de delincuentes la secuestró y empezó así su horrible muerte.
La violaron durante 12 horas mientras la torturaban salvajemente, la subieron a un auto y la llevaron a dar vueltas cerca de su casa, le cortaron partes de la piel, la volvieron a violar, hasta que finalmente, uno de los ocho desgraciados la degolló.
Antonio Altamirano, de 18 años, Daniel Cejas, de 20, Héctor Montes, de 27, Miguel Tárraga, de 37, Elías Chávez, de 36, Julio Miguel Caucota, de 31, Juan Carlos Caucota, de 39, y dos menores de 11 y 15 años son la basura humana, responsables del crimen. Todos tienen antecedentes penales graves, pero el colmo es que Julio Miguel Caucota había estado en la cárcel por una serie de violaciones y salió en libertad vigilada, pero debía trabajar de día y regresar a la noche a la cárcel de Villa las Rosas. Pero, ese mismo día, violó a una niña en el barrio Miguel Ortiz y nunca más se supo de él, hasta ahora.
Hay que endurecer las penas contra esta gente enferma mental que ya no tienen vuelta atrás. Para mí, en estos casos la pena de muerte debería ser valida, además de la destitución del juez que dejo libre a un violador serial y la castración de violadores reincidentes debería ser una ley. Esto le puede pasar a cualquier niña, no nos olvidemos de Verónica.
La violaron durante 12 horas mientras la torturaban salvajemente, la subieron a un auto y la llevaron a dar vueltas cerca de su casa, le cortaron partes de la piel, la volvieron a violar, hasta que finalmente, uno de los ocho desgraciados la degolló.
Antonio Altamirano, de 18 años, Daniel Cejas, de 20, Héctor Montes, de 27, Miguel Tárraga, de 37, Elías Chávez, de 36, Julio Miguel Caucota, de 31, Juan Carlos Caucota, de 39, y dos menores de 11 y 15 años son la basura humana, responsables del crimen. Todos tienen antecedentes penales graves, pero el colmo es que Julio Miguel Caucota había estado en la cárcel por una serie de violaciones y salió en libertad vigilada, pero debía trabajar de día y regresar a la noche a la cárcel de Villa las Rosas. Pero, ese mismo día, violó a una niña en el barrio Miguel Ortiz y nunca más se supo de él, hasta ahora.
Hay que endurecer las penas contra esta gente enferma mental que ya no tienen vuelta atrás. Para mí, en estos casos la pena de muerte debería ser valida, además de la destitución del juez que dejo libre a un violador serial y la castración de violadores reincidentes debería ser una ley. Esto le puede pasar a cualquier niña, no nos olvidemos de Verónica.


Hola!! Crees que se puede hacer algo.. algo como para que por ejemplo como vos decis, la destitución del juez y la castración se haga realidad?
ResponderSuprimirEsto lamentablemente es un tema bastante largo y complicado... ojala y algun día lleguemos a lograr algo contra todos estos animales.. ya que ni personas llegan a ser..
Saludos!!
Flavia